jueves, 15 de noviembre de 2012

PEPIN LIRIA: “MI VALOR COMO TORERO HA ESTADO FUNDAMENTADO EN UNA PREPARACIÓN FÍSICA FUERA DE LO NORMAL Y UNA AMBICIÓN DESMEDIDA”




EL TORERO MURCIANO PARTICIPO ELJUEVES EN UNA CHARLA COLOQJIO EN LA SALA

JUAN IBAÑEZ EN EL MUSEO TAURINO DE ROQUETAS DE MAR

 

El torero murciano Pepín Liria mantuvo un encuentro con aficionados en la sala
Juan Ibáñez del Museo Taurino de Roquetas de Mar el pasado jueves. Esta
actividad se enmaraba dentro de los actos que se han programado con motivo del
decimo aniversario de la Plaza de Toros de Roquetas. Liria estuvo acompañado de
la concejala de Cultura, María Dolores Ortega y del periodista Benjamín Hernández
Montanari, que mantuvo una charla coloquio con el diestro.

El matador de toros que hace cuatro años decidió retirarse de su profesión a lo
largo de hora y media habló de las plazas donde triunfó, así como el recuerdo que
mantiene de algunos toros que le dieron la gloria. Con la sala Juan Ibáñez llena
de público, Liria que cuenta con 42 años en la actualidad destacó como surge su
afición por los toros. “Aunque en mi familia no había nadie vinculado al mundo de
los toros, mi padre por su condición de jefe de la policía local tenía que presidir las
corridas y yo desde muy niño me iba con el a disfrutar de los toros”.

“Cuando tenia cuatro años en una navidad me regalaron un traje de torero. Eso ya
me despertó mucho interés. Cuando eres muy joven tienes muchas cosas en la
cabeza. En aquel tiempo pensabas en ser medico, futbolista o torero. Para medico
no servia porque me podía desmayar muy pronto, futbolista ha sido mi profesión
frustrada, que me ha gustado mucho y luego dije que quise ser torero. Empecé
jugando y al final lo conseguí, he hecho algo que me ha hecho muy feliz”.

En sus quince temporadas en el escalafón taurino, Pepín Liria consiguió grandes
éxitos, aunque también recibió muchas cornadas de los astados. “Hasta el año
1993 mi carrera como novillero había costado mucho dinero. En el invierno de ese
año me di cuenta que necesitaba una oportunidad importante en una plaza grande.

“Tuve la suerte que un domingo de Ramos me pusieron en Barcelona, costándome
dinero. Aquella tarde corté una oreja y eso me sirvió para que me pusieran en la
Feria de la Comunidad de Madrid. Esas dos tardes me cambian la vida profesional,
y de tener que pagar por torear, pues ya por lo menos te pagaban los gastos”
contó Pepín Liria.

El torero también elogió la figura de Ortega Cano, que actuó de padrino en su
alternativa. “Ha sido el torero mas importante de la comunidad de Murcia y un
referente para mi”. Aunque uno de sus mejores amigos en su carrera como
matador ha sido Espartaco. “Es una persona a la que le debo mucho, me ha dado
siempre muy buenos consejos y me ha ayudado mucho”.

“Mi valor ha estado fundamentado en dos cosas, por un lado una preparación
fuera de lo normal, era profesional diez meses al año y era un enfermo de entrenar
y prepararme y luego después una ambición desmedida”, dijo Pepín Liria. El
matador de toros también asumió que ha pagado un precio bastante grande en su
vida profesional con numerosas cornadas. “Cuando tomo la decisión de dejar de
torear, mi cuerpo seguía preparado para seguir pasándolo mal en las curas, para
tragarme el dolor, pero no estaba preparado para ver sufrir a los demás, como era
mi madre y mis hijas. Eso me hizo sopesar lo que había y entonces decidí dejarlo”.

Liria se calificó como un torero generoso. “Todo lo que tengo se lo debo al toro.
Y los toros que he tenido la suerte de lidiar me dieron la oportunidad de ser una
persona feliz y dichosa”. Al final de la charla coloquio, Jara Liria fue la encargada
de imponerle la insignia de Roquetas de Mar a su padre, Pepín Liria. Luego
también firmó en el Libro de Honor del Museo Taurino de Roquetas.

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